El poder del ahora: una puerta a la paz interior en el proceso de rehabilitación, y el Despertar Espiritual
En el camino de la rehabilitación de una adicción y, en realidad, en cualquier proceso profundo de crecimiento personal, hay una verdad incómoda pero liberadora: el sufrimiento no proviene únicamente de la sustancia, sino de la relación que la mente establece con el pasado y el futuro.
MOISES M
12/27/20253 min read


Eckhart Tolle lo expresa con claridad:
“Nada ha sucedido jamás en el pasado; todo ha sucedido en el Ahora. Nada sucederá jamás en el futuro; sucederá en el Ahora.”
El adicto vive atrapado en lo que Tolle llama tiempo psicológico: un pasado que duele y un futuro que angustia. Entre ambos, el presente queda invisible. Y sin presencia, no hay sanación posible.
El pasado como herida abierta: culpa, vergüenza e identidad
Muchas personas que luchan con una adicción cargan historias difíciles: abandono, violencia, carencias emocionales, traumas no resueltos. El problema no es que estos eventos hayan ocurrido, sino seguir viviéndolos mental y emocionalmente como si estuvieran sucediendo ahora.
El adicto suele decirse a sí mismo:
“No debí haber hecho eso.”
“Arruiné mi vida.”
“Soy un fracaso.”
Aquí ocurre una confusión fundamental: la mente convierte la experiencia pasada en identidad. El error deja de ser algo que ocurrió y pasa a ser “quien soy”.
Tolle señala:
“Tu mente te cuenta una historia, y tú crees que eres esa historia.”
En rehabilitación, esta identificación con el pasado genera culpa crónica y vergüenza profunda. Y esas emociones, cuando no se pueden sostener conscientemente, buscan anestesia. Ahí la sustancia reaparece como refugio.
Practicar el poder del ahora no significa negar el pasado, sino dejar de cargarlo como una sentencia permanente. El pasado puede ser observado, comprendido y resignificado, pero solo desde la presencia.
El futuro como promesa y amenaza: ansiedad y desesperanza
En el otro extremo, el adicto suele vivir obsesionado con un futuro ideal:
“Cuando deje de consumir, seré feliz.”
“Cuando arregle mi vida, estaré en paz.”
Este futuro imaginado se convierte en una meta lejana y abrumadora. El problema es que la mente no sabe cómo llegar ahí, y entonces aparece la ansiedad.
Tolle lo advierte:
“La ansiedad, el estrés y la tensión surgen cuando vivimos en el futuro.”
El futuro se convierte en una carga porque se vive como una exigencia constante: “debería estar mejor, debería poder, debería ya haber cambiado”. Así, el presente se siente insuficiente y doloroso.
La paradoja es clara: nadie se recupera en el futuro. La recuperación solo puede suceder ahora. Un día sobrio ocurre ahora. Una decisión consciente ocurre ahora. Un acto de amor propio ocurre ahora.
El presente olvidado: donde la vida realmente sucede
Entre un pasado que duele y un futuro que presiona, el presente queda relegado. Sin embargo, es el único lugar donde existe la vida.
Tolle lo resume magistralmente:
“El momento presente es todo lo que tienes.”
Para una persona en rehabilitación, esta comprensión es revolucionaria. Significa que no tiene que resolver su vida entera hoy. Solo tiene que estar presente en este instante, respirando, sintiendo su cuerpo, observando sus pensamientos sin identificarse con ellos.
La presencia no elimina mágicamente el dolor, pero le quita la narrativa mental que lo convierte en sufrimiento.
Condicionamientos mentales y el ego adicto
El ego —según Tolle— se alimenta de historias, comparaciones, juicios y resistencia al ahora. En la adicción, el ego encuentra un terreno fértil:
“Yo soy así.”
“Siempre recaigo.”
“No tengo fuerza.”
Estas frases parecen pensamientos, pero en realidad son condicionamientos mentales repetidos durante años. El problema no es que aparezcan, sino creerles.
Tolle propone una práctica simple y poderosa:
“Observa a tu mente. No la juzgues. No intentes cambiarla. Obsérvala.”
En rehabilitación, aprender a observar los impulsos sin actuar sobre ellos es un punto de inflexión. El deseo aparece, la ansiedad aparece, el miedo aparece… pero ya no gobiernan automáticamente la conducta.
Ahí nace la libertad.
El poder del ahora como herramienta terapéutica y espiritual
Practicar el poder del ahora en un proceso de recuperación implica:
Volver al cuerpo cuando la mente se acelera.
Respirar conscientemente cuando surge el impulso.
Reconocer el pensamiento sin creérselo.
Aceptar lo que es, sin resignación, pero sin resistencia.
Tolle lo expresa así:
“Lo que aceptas te transforma; lo que resistes, persiste.”
Esta aceptación no es pasividad, es claridad interior. Desde ahí, las decisiones dejan de venir del miedo y comienzan a surgir desde la conciencia.
Presencia y espiritualidad: volver a casa
En el fondo, la adicción es una búsqueda espiritual mal dirigida: un intento desesperado por escapar del dolor interno y sentir plenitud, conexión, silencio.
El poder del ahora ofrece eso sin destruir al individuo.
Tolle escribe:
“La paz no es algo que puedas encontrar fuera de ti. Está en el espacio interior donde no hay pensamiento.”
Cuando una persona en recuperación empieza a experimentar momentos de presencia —aunque sean breves— descubre algo nuevo: no está rota, solo estaba desconectada de sí misma.
Conclusión: la verdadera rehabilitación sucede ahora
La práctica del poder del ahora no reemplaza tratamientos médicos, terapia o acompañamiento profesional. Pero sí les da un alma. Les da sentido. Les da profundidad.
La verdadera paz interior no se alcanza corrigiendo el pasado ni controlando el futuro, sino habitando plenamente este instante.
Porque solo en el ahora:
no hay culpa,
no hay ansiedad,
no hay adicción,
solo hay conciencia.
Y la conciencia, cuando despierta, sana.
“Date cuenta profundamente de que el momento presente es todo lo que tienes. Haz del Ahora el enfoque principal de tu vida.” — Eckhart Tolle
MOISES M.
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