Hablemos de Drogas
Hablar abiertamente sobre las drogas es esencial para romper el estigma y el silencio que alimentan la ignorancia, el miedo y la vergüenza. Cuando se trata como un tema tabú, las personas que consumen o que tienen familiares con problemas de adicción se sienten solas, juzgadas y sin espacios seguros para pedir ayuda. Conversar sobre este tema permite informar, prevenir, detectar riesgos a tiempo y ofrecer apoyo humano y profesional, entendiendo que la adicción no es un fallo moral, sino un problema emocional y de salud que puede superarse con acompañamiento, empatía y educación para el desarrollo de conciencia.


¿Por qué romper el Tabú de las Drogas?
Hablar abiertamente sobre drogas es importante porque el silencio mata más que la información. Romper el tabú permite:
1. Prevenir en lugar de corregir
Cuando no se habla del tema, los jóvenes aprenden sobre drogas por donde no deberían: amigos, redes, narcocultura.
Hablar con verdad permite que la gente:
Sepa qué es una droga
Cómo funciona en el cerebro
Qué consecuencias reales tiene
Cómo decir que no
La educación es la mejor vacuna.
2. Disminuir la vergüenza y el miedo
Quien desarrolla una adicción suele esconderlo por:
Culpa
Miedo a ser juzgado
Temor a decepcionar a la familia
Esa vergüenza retrasa pedir ayuda y el problema se agrava.
Cuando el tema se vuelve normal de conversar, la persona puede decir:
“Tengo un problema… ayúdame.” Sin sentir que es una deshonra...
3. Humanizar a quienes consumen
El tabú genera etiquetas:
“Débil”
“Delincuente”
“Sin fuerza de voluntad”
Y eso deshumaniza a la persona, impidiendo verla:
Como alguien que sufre
Como alguien que busca escapar del dolor
Como alguien que necesita apoyo
Cuando se habla del tema con madurez, la sociedad empieza a ver al adicto como un ser humano que necesita comprensión y tratamiento, no castigo.
4. Porque el silencio perpetúa la ignorancia
Hay padres que creen que “si no se habla, no existe”.
Pero la realidad es:
Las drogas están ahí
La curiosidad también
El riesgo crece cuando no hay información
Hablar no incentiva el consumo.
Hablar empodera para elegir mejor.
5. Porque permite políticas y sistemas más eficaces
Cuando el tema es tabú:
Las políticas se enfocan en castigo
No en prevención ni tratamiento
Se pierden recursos
Se actúa tarde
Cuando se entiende la adicción como un problema biopsicosocial, se puede construir:
Programas de prevención
Centros de tratamiento reales
Estrategias de reinserción
Hablar de drogas no genera adictos.
El silencio sí.


Hablemos de Drogas
Las Drogas se clasifican en tres tipos:
Depresoras
Son sustancias que disminuyen la actividad del sistema nervioso, produciendo relajación, somnolencia y lentitud en las funciones del cuerpo. Pueden afectar la memoria, los reflejos y la respiración.
Estimulantes
Son sustancias que aceleran el sistema nervioso, generando euforia, energía, alerta y aumento del ritmo cardiaco. Elevan la sensación de poder, pero también incrementan la ansiedad y el riesgo cardiovascular.
Alucinógenas
Son sustancias que alteran la percepción, provocando cambios en cómo la persona ve, escucha o siente la realidad. Pueden generar visiones, distorsión del tiempo y emociones intensas.


Heroína
Es una droga ilegal de la familia de los opioides, derivada de la morfina. Se puede inyectar, fumar o inhalar y produce una sensación intensa y rápida de placer y sedación.
Efectos inmediatos
Al consumirla, la persona puede experimentar:
Euforia intensa y sensación de “bienestar”
Relajación profunda
Somnolencia
Calor corporal
Alivio del dolor físico y emocional
Estos efectos ocurren porque la heroína actúa directamente en los centros de placer del cerebro y genera una descarga fuerte de dopamina.
Daños y consecuencias
La heroína es una de las drogas más adictivas y peligrosas del mundo. Sus daños pueden incluir:
A corto plazo
Náuseas y vómito
Respiración lenta (puede causar muerte por sobredosis)
Confusión mental
Picazón intensa
A largo plazo
Alta dependencia física y emocional
Daño cerebral y pérdida de memoria
Problemas severos de respiración
Colapso de venas (si se inyecta)
Infecciones (hepatitis, VIH, abscesos)
Debilitamiento del sistema inmunológico
Deterioro físico acelerado


Cocaína
Es una droga estimulante del sistema nervioso central, derivada de la hoja de coca. Generalmente se inhala (se “aspira”), pero también puede fumarse o inyectarse.
Efectos inmediatos
Al consumirla, la cocaína produce:
Euforia y sensación de energía
Aumento de confianza y alerta mental
Disminución del cansancio y del hambre
Aceleración del ritmo cardíaco
Estos efectos duran poco tiempo, por lo que muchas personas consumen repetidamente.
Daños y consecuencias
A corto plazo
Ansiedad y paranoia
Aumento de la presión arterial
Taquicardia
Comportamientos impulsivos o agresivos
Riesgo de accidente cardiovascular o infarto
A largo plazo
Alta dependencia psicológica
Daño en las vías respiratorias y perforación del tabique nasal (si se aspira)
Problemas del sueño y agotamiento crónico
Cambios de personalidad (irritabilidad, agresividad, paranoia)
Deterioro del corazón y del sistema circulatorio
Mayor riesgo de derrame cerebral o infarto


Marihuana
Es una droga psicoactiva que proviene de la planta Cannabis sativa. Su principal componente es el THC, que altera la percepción, el estado de ánimo y algunas funciones del cerebro. Se fuma, vaporiza o consume en alimentos.
Efectos inmediatos
Al consumirla, la persona puede experimentar:
Sensación de relajación o bienestar
Risa fácil y aumento del sentido del humor
Mayor sensibilidad a colores, sabores y sonidos
Alteración del tiempo y la percepción
Aumento del apetito (“munchies”)
Puede también generar efectos negativos como:
Ansiedad
Paranoia
Dificultad para concentrarse
Boca seca y ojos rojos
Daños y consecuencias
A corto plazo
Disminución de reflejos y capacidad de reacción
Problemas de memoria inmediata
Afectación temporal de la atención y el aprendizaje
Mayor riesgo de accidentes (especialmente al conducir)
A largo plazo
El daño depende de la frecuencia y la edad de inicio, pero puede incluir:
Problemas de memoria y atención sostenidos
Reducción de la motivación en algunos consumidores crónicos
Mayor riesgo de ansiedad o depresión en personas vulnerables
Daño pulmonar si se fuma regularmente
Dependencia psicológica (sí, la marihuana también puede generar adicción)
En adolescentes, el riesgo es mayor, porque el cerebro aún está en desarrollo.


Piedra / Crack
El crack es una droga estimulante muy potente, derivada de la cocaína. Se presenta en forma de pequeños cristales o “piedras” que se fuman, lo cual hace que llegue al cerebro en segundos y produzca efectos intensos pero muy breves. Es altamente adictiva debido a la rapidez y la fuerza con la que actúa, con consecuencias físicas y psicológicas devastadoras a largo plazo.
Efectos inmediatos
Cuando alguien fuma crack, puede experimentar:
Sensaciones iniciales
Euforia intensa y repentina (“rush”)
Aumento inmediato de energía
Sensación de poder, seguridad y control
Hiperestimulación del cuerpo y la mente
Cambios en el cuerpo
Aumento de la frecuencia cardiaca
Aumento de la temperatura corporal
Pupilas dilatadas
Disminución del apetito
Efectos negativos inmediatos
Ansiedad
Irritabilidad o agresividad
Paranoia
Temblores
Dolor de pecho
Deseo inmediato de volver a consumir (craving)
Daños y consecuencias
A corto plazo
Aumento del riesgo de infarto y arritmias
Riesgo de convulsiones
Dificultad para dormir o insomnio severo
Pérdida rápida de apetito y peso
Deterioro en la toma de decisiones
Impulsividad elevada (peleas, conductas de riesgo)
Alto riesgo de adicción tras pocos consumos
A largo plazo
El crack tiene uno de los impactos más agresivos a nivel físico, psicológico y social:
Daños físicos
Problemas cardiacos severos
Daño pulmonar (“pulmón de crack”), tos crónica, dificultad para respirar
Afecciones en nariz, dientes y garganta por el humo caliente
Desnutrición y deterioro físico acelerado
Daños psicológicos
Ansiedad crónica
Paranoia persistente
Depresión profunda entre consumos
Psicosis inducida por sustancias (alucinaciones, delirios)
Aislamiento social
Consecuencias sociales y de vida
Pérdida de control total sobre hábitos y rutinas
Ruptura de vínculos familiares y de pareja
Problemas laborales o abandono de estudios
Mayor exposición a violencia o actividades delictivas
Necesidad creciente de consumo para sentir alivio
Adicción
El crack es una de las sustancias más adictivas conocidas.
Genera:
Dependencia física y psicológica muy rápida
Tolerancia alta
Ciclos de consumo compulsivo


Metanfetamina / Cristal
La metanfetamina (también conocida como “cristal”, “meth”, “criko”, “hielo” o “cristal meth”) es una droga estimulante muy potente del sistema nervioso central. Se presenta en forma de cristales o polvo. Se fuma, inhala, inyecta o ingiere, y produce un efecto rápido y muy intenso.
Es altamente adictiva y produce un deterioro físico y psicológico acelerado.
Efectos inmediatos
Cuando una persona consume metanfetamina, puede experimentar:
Sensaciones iniciales
Euforia intensa y prolongada
Aumento extremo de energía
Sensación de poder, invulnerabilidad o hiperconfianza
Aumento de la libido
Cambios en el cuerpo
Aumento de la frecuencia cardiaca
Temperatura corporal elevada
Pupilas dilatadas
Disminución del apetito
Bruxismo (rechinar de dientes)
Efectos negativos inmediatos
Ansiedad intensa
Paranoia
Agitación o comportamiento impulsivo
Irritabilidad y agresividad
Insomnio severo
Sudoración excesiva
Craving (deseo desesperado de seguir consumiendo)
Daños y consecuencias
A corto plazo
Alto riesgo de infartos, derrames cerebrales y arritmias
Deshidratación grave
Insomnio prolongado (hasta días sin dormir)
Pérdida rápida de peso
Deterioro del juicio y la toma de decisiones
Comportamientos de riesgo (violencia, impulsividad, sexo sin protección)
Desarrollo rápido de adicción
A largo plazo
La metanfetamina tiene uno de los efectos más destructivos en el cuerpo y la mente.
Daños físicos
Daño cerebral (alteración de dopamina y serotonina)
Problemas cardiacos severos
Daño renal y hepático
“Meth mouth” (caries extremas, pérdida de dientes)
Piel dañada por rascado compulsivo
Desnutrición y deterioro físico acelerado
Daños psicológicos
Paranoia crónica
Delirios y alucinaciones
Ansiedad y depresión severas
Pérdida de memoria y dificultad para concentrarse
Cambios drásticos de personalidad
Psicosis inducida por metanfetamina
Consecuencias sociales
Aislamiento y conflictos familiares
Pérdida de empleo o abandono escolar
Relaciones tóxicas o violentas
Conductas delictivas por impulsividad o búsqueda de sustancia
Deterioro general del proyecto de vida
Adicción
La metanfetamina produce una adicción extremadamente intensa:
Tolerancia rápida
Consumo compulsivo
Síntomas de abstinencia prolongados (fatiga extrema, depresión, anhedonia)


MDMA
El MDMA (también conocido como “éxtasis”, “molly”, “cristal de MDMA” o “tacha” en algunas presentaciones) es una droga estimulante y alucinógena que afecta la percepción, el estado de ánimo y la energía. Se consume en pastillas, cápsulas o cristales. Aumenta la liberación de serotonina, dopamina y noradrenalina, lo que genera sensaciones de empatía, conexión emocional y euforia.
Efectos inmediatos
Cuando una persona consume MDMA, puede experimentar:
Sensaciones iniciales
Euforia y bienestar intenso
Mayor empatía y conexión emocional con otros (“droga del amor”)
Aumento de sociabilidad y confianza
Intensificación del tacto, la música y la luz
Cambios en el cuerpo
Aumento de energía
Aceleración cardiaca
Pupilas dilatadas
Aumento de la temperatura corporal
Sudoración
Mandíbula apretada (bruxismo)
Efectos negativos inmediatos
Náuseas
Deshidratación
Ansiedad
Visión borrosa
Episodios de pánico
Subidas peligrosas de temperatura (riesgo de hipertermia)
Daños y consecuencias
A corto plazo
Deshidratación severa, especialmente en fiestas o calor
Alteración de la percepción (visuales leves)
Problemas de coordinación
Riesgo de golpes de calor
Confusión o sobrecarga sensorial
Consumo compulsivo en ambientes de fiesta
Riesgo de mezclas peligrosas (alcohol, tusi, otras pastillas)
A largo plazo
El consumo frecuente de MDMA puede generar:
Daños físicos
Daño en la regulación de la temperatura
Alteración del sueño
Problemas cardiovasculares
Fatiga crónica
Daños psicológicos
Depresión o ansiedad después del consumo
“Bajón de serotonina”: tristeza, irritabilidad, falta de motivación
Dificultad para concentrarse
Problemas de memoria
Riesgo de dependencia psicológica
Riesgo adicional: pureza
El MDMA es una de las drogas más adulteradas. Las pastillas pueden contener:
Metanfetamina
Ketamina
Cafeína extrema
MDPV o tusi sintético
Esto aumenta el riesgo de reacciones graves.
Dependencia
Aunque la dependencia física es menor que en otras drogas, sí puede generar:
Dependencia psicológica
Búsqueda recurrente de euforia y conexión social
Uso en fiestas como válvula emocional


LSD
El LSD (dietilamida del ácido lisérgico) es una droga alucinógena poderosa que altera la percepción, los sentidos, el pensamiento y las emociones. Se consume en blotters (papelitos), gotas o cápsulas. Produce cambios profundos en la forma en que la persona percibe la realidad.
Efectos inmediatos
Cuando una persona consume LSD, puede experimentar:
Sensaciones iniciales
Cambios intensos en la percepción visual
Colores brillantes, patrones, figuras geométricas
Distorsión del tiempo y del espacio
Sensación de conexión con el entorno o profundos estados de introspección
Cambios en el cuerpo
Pupilas muy dilatadas
Aumento del ritmo cardiaco
Sudoración
Sensación de frío o calor
Temblores leves
Efectos negativos inmediatos
Ansiedad o pánico
Paranoia
Desorientación
Episodios de confusión intensa
“Mal viaje” (emociones negativas amplificadas si la persona está vulnerable)
Daños y consecuencias
A corto plazo
Desconexión temporal de la realidad
Dificultad para coordinar movimientos
Riesgo de accidentes debido a percepciones alteradas
Ansiedad intensa durante el efecto
Comportamientos impulsivos o desinhibidos
Reacciones emocionales extremas
A largo plazo
Aunque no produce daño físico directo tan severo como otras drogas, sí puede causar impacto significativo en la salud mental.
Daños psicológicos
Ansiedad crónica o ataques de pánico
Episodios de paranoia persistente
Reaparición de sensaciones del viaje días o semanas después (flashbacks)
Despersonalización o sensación de desconexión
Riesgo de desencadenar psicosis en personas vulnerables
Aspectos importantes
La intensidad del efecto depende mucho del entorno (setting) y del estado emocional (set).
No genera dependencia física, pero sí puede generar uso reiterado buscando experiencias espirituales o sensoriales.
Riesgos adicionales
No todas las sustancias vendidas como LSD lo son.
Muchos “blotters” contienen NBOMe u otros compuestos más peligrosos, con riesgo de convulsiones y toxicidad severa.


Hongos (Psilocibina)
Los hongos alucinógenos contienen psilocibina, una sustancia que altera la percepción, las emociones y los pensamientos. Se consumen frescos, secos o en té. Sus efectos son alucinógenos y dependen mucho del entorno emocional y físico de la persona.
Efectos inmediatos
Cuando alguien consume hongos con psilocibina, puede experimentar:
Sensaciones iniciales
Alteraciones visuales (colores intensos, patrones, distorsiones)
Sensación de conexión profunda con la naturaleza o el entorno
Cambios en la percepción del tiempo
Introspección emocional y pensamientos profundos
Euforia o sensación de ligereza
Cambios en el cuerpo
Pupilas dilatadas
Náuseas iniciales
Aumento del ritmo cardiaco
Sensaciones de frío o calor
Temblores leves
Efectos negativos inmediatos
Ansiedad o nerviosismo
Paranoia
Pánico en personas emocionalmente vulnerables
Confusión o desorientación
Dificultad para distinguir entre realidad y percepción
Daños y consecuencias
A corto plazo
Desconexión temporal de la realidad
Riesgo de accidentes por percepción alterada
Náuseas y malestar gástrico
Episodios de miedo intenso (“mal viaje”)
Alteración del juicio y la coordinación
Experiencias emocionales muy intensas (positivas o negativas)
A largo plazo
Los hongos no producen un daño físico severo como otras drogas, pero sí pueden impactar la salud mental:
Daños psicológicos
Ansiedad persistente después de un mal viaje
Episodios de despersonalización
Flashbacks (reaparición de sensaciones días o semanas después)
Riesgo de desencadenar psicosis en personas predispuestas
Dificultad para integrar experiencias intensas sin acompañamiento adecuado
Riesgos adicionales
Los efectos dependen mucho del estado emocional (“set”) y el ambiente (“setting”).
Algunas personas creen que son “naturales y seguros”, pero siguen siendo drogas alucinógenas potentes.
Existe riesgo de confundir hongos psicoactivos con hongos tóxicos, lo cual puede ser mortal.
Dependencia
No generan dependencia física.
Pueden generar uso repetido buscando introspección, escape emocional o experiencias “espirituales”.


Inhalantes
Los inhalantes son sustancias químicas volátiles cuyos vapores se respiran para provocar efectos psicoactivos. Se encuentran en productos comunes como pegamentos, aerosoles, solventes, gasolina, thiner, limpiadores y pinturas en spray.
Actúan deprimiendo el sistema nervioso central y pueden causar daños graves incluso con pocos usos.
Efectos inmediatos
Cuando una persona inhala estos vapores, puede experimentar:
Sensaciones iniciales
Euforia breve
Mareo y sensación de “flotar”
Desinhibición
Sensación de ligereza o risa fácil
Cambios en el cuerpo
Visión borrosa
Náuseas
Dolor de cabeza
Pérdida de coordinación
Latidos cardiacos irregulares
Efectos negativos inmediatos
Confusión
Irritabilidad o agresividad
Somnolencia extrema
Desmayo
Riesgo de muerte súbita por arritmia (síndrome de “muerte por inhalación”)
Daños y consecuencias
A corto plazo
Daño inmediato al cerebro por falta de oxígeno
Quemaduras en nariz y boca por químicos
Náuseas intensas y vómito
Pérdida temporal de memoria y atención
Conductas impulsivas o peligrosas
Alta probabilidad de accidentes por desorientación
Riesgo de muerte súbita incluso en el primer consumo
A largo plazo
El uso repetido de inhalantes es altamente tóxico para el cuerpo:
Daños físicos
Daño cerebral irreversible
Problemas de coordinación y equilibrio
Daño en hígado, riñones y pulmones
Pérdida de audición
Deterioro de médula ósea
Daño en nervios periféricos (temblores, debilidad)
Lesiones en nariz, boca y garganta
Daños psicológicos
Problemas severos de memoria
Dificultad para aprender y concentrarse
Cambios de personalidad
Depresión y ansiedad
Desorientación o confusión frecuente
Consecuencias sociales
Bajo rendimiento escolar o laboral
Conductas de riesgo por desinhibición
Aislamiento social
Mayor vulnerabilidad a otras adicciones
Deterioro del proyecto de vida
Dependencia
Los inhalantes pueden generar:
Dependencia psicológica
Tolerancia rápida
Deseo compulsivo por repetir la sensación (craving)
TRANSFORMACIÓN
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