ME VOLVERÉ A TOMAR UNA CERVEZA
“¿Me podré volver a tomar una cerveza? todos los que iniciamos un proceso de rehabilitación, nos hacemos esta pregunta. Y yo digo que SI. Y la voy a disfrutar, la voy a compartir y mi vida simplemente seguirá… porque soy como cualquier otra persona. Soy libre, soy consciente, me amo y elegiré siempre mi bienestar”.
MOISES M.
6/10/20263 min read


Sé que para muchas personas que están relacionadas con programas de rehabilitación de adicciones de alcohol y sustancias, esta frase puede sonar ofensiva, para otras irresponsable, para algunas incluso peligrosa.
Porque durante décadas nos han enseñado que una persona que tuvo una adicción jamás vuelve a ser libre. Que tendrá que definirse toda su vida por aquello que consumió. Que siempre estará a una decisión del desastre.
Y quiero dejar algo claro desde el inicio:
Este artículo no es una invitación a consumir. No es una invitación a poner a prueba procesos de recuperación. Es una invitación a cuestionar una idea más profunda:
¿Realmente una persona debe vivir el resto de su vida creyendo que está rota?
Porque ahí nace una pregunta incómoda. Si el objetivo de una rehabilitación es devolverte la libertad… ¿por qué tantos procesos terminan construyendo nuevas dependencias?
Muchos programas han salvado vidas. Eso merece respeto.
Pero también existe una realidad incómoda: hay modelos donde la identidad gira eternamente alrededor del problema. Donde la persona aprende a decir: “soy adicto”, “estaré en recuperación toda mi vida”, “sin este sistema no puedo”, “sin este grupo recaigo”. “Sino voy a mis juntas, seguro algo me pasara”.
Y entonces aparece una paradoja.
Dejas una sustancia… pero desarrollas miedo.
Dejas una dependencia… pero generas otra.
Dejas el consumo… pero nunca recuperas la confianza en ti.
¿Eso es libertad?
Para mí, no.
En Proyecto Vybe partimos de una pregunta distinta.
¿Qué pasaría si la meta no fuera sobrevivir a la adicción… sino dejar de necesitarla?
¿Qué pasaría si el objetivo fuera reconstruir a la persona hasta que ya no se reconozca desde la carencia, sino desde la conciencia?
Porque yo no veo la adicción únicamente como una sustancia. La veo como una atadura. Una relación donde pierdes capacidad de elegir.
Dependencia al alcohol.
Dependencia al cigarro.
Dependencia a una persona.
Dependencia al trabajo.
Dependencia a la aprobación.
Dependencia al dolor.
Cuando pierdes libertad, aparece la adicción. Y cuando recuperas conciencia, comienza la sanación.
La ciencia moderna nos ha enseñado algo profundamente esperanzador: el cerebro tiene la capacidad de cambiar.
La neuroplasticidad describe la capacidad del cerebro para modificar conexiones neuronales mediante experiencia, aprendizaje, repetición y nuevas formas de responder. No somos estructuras fijas; nuestro sistema nervioso aprende y también puede desaprender. Nuestros pensamientos y emociones son aprendizajes condicionados, que se crearon por repetición, y eso derivó en nuestra personalidad, aquella que nos llevo al consumo, a la adicción.
Cada pensamiento repetido fortalece rutas.
Cada emoción sostenida deja huella.
Cada comportamiento frecuente se convierte en terreno conocido.
Por eso cambiar no es solamente decidir. Cambiar es:
· Practicar.
· Repetir.
· Experimentar nuevas formas de vivir hasta que dejen de sentirse nuevas.
Aquí encuentro una idea interesante en autores como Joe Dispenza: aunque varias de sus explicaciones sobre física cuántica y curación han sido ampliamente cuestionadas, sí ha ayudado a popularizar una conversación importante sobre hábitos mentales, atención y posibilidad de cambio personal.
Y encuentro otra idea profundamente poderosa en Marc Lewis.
Lewis propone una visión distinta: la adicción no necesariamente debe entenderse únicamente como una enfermedad permanente, sino como un proceso profundo de aprendizaje del cerebro. Es decir, rutas neuronales que fueron reforzadas por repetición, recompensa, dolor y significado… y que, precisamente por haber sido aprendidas, pueden transformarse.
Esa idea cambió mi manera de ver la recuperación. Porque si aprendiste a depender… Puedes aprender a ser libre.
Y desde ahí nace Círculo Vybe.
Seis etapas. No para pelear contra ti. No para controlar impulsos eternamente. No para convertirte en paciente de por vida. Sino para reconstruir consciencia:
Observa
Reconoce tus patrones.
Siente
Permítete experimentar lo que antes evitabas.
Piensa
Cuestiona las ideas que sostienen tu realidad.
Habla
Nombra tu historia y recupera tu voz.
Sana
Integra, resignifica y transforma.
Vybe
Vive desde una nueva identidad.
Porque no creemos que la transformación termine cuando dejas de consumir.
Creemos que comienza ahí.
Y quizá algún día esa cerveza ni siquiera llegue. Quizá descubras que ya no la necesitas. Pero si un día aparece frente a ti, el punto no será si la tomas o no. El punto será que ya no decide por ti, que ya no te gobierna, que ya no te define.
Porque el verdadero milagro no es dejar una sustancia. Es recuperar la capacidad de elegir.
Y cuando eso ocurre…
Ya no huyes.
Ya no dependes.
Ya no sobrevives.
Vives. (VYBE)
Yo ya no soy un adicto en recuperación, soy un ser humano libre y consciente.
MOISES M.
TRANSFORMACIÓN
Nuestras redes sociales están dirigidas a dar información de apoyo en superar adicciones y desarrollo personal integral.
¡SIGUENOS!
Conciencia
SENTIDO DE VIDA
Correo: proyectovybe@gmail.com
Whatsapp: +52-777-772-8759
© 2025. All rights reserved. Instituto Proyecto Vyda y Bienestar, A.C.
El decidir contactarnos es sin duda un acto de conciencia. Empieza a practicarla en la búsqueda de tu verdad. Te escucharemos sin juzgar, ten la seguridad que entendemos por lo que estas pasando.
